Es transitar la tristeza pasajera, con la absoluta compasión, de tus propias lagrimas.
Es buscar un lugar oscuro donde refugiar tu piel en carne viva.
Y quedarse allí, hasta que la nueva escama, permita abrazarte de nuevo al sol.
Es dejar abierta la puerta de la jaula donde encerrabas todas tus mariposas.
Es poner un paño helado sobre todos tus ardores, casi adolescentes.
Es jugar a la sexualidad en solitario.
Es espiar la ventana, de los celos.
O simplemente entrar en el silencio, sin que ya te importe nada.
Ana Conti .07,23,2012
Muy lindo y sobre todo bien sentido. Debatirse en ese absurdo que es entender que es algo transitorio pero no poder dejar de estar en carne viva, esperando la nueva escama.
ResponderEliminarHay tres o cuatro imágenes de gran peso!