martes, 31 de julio de 2012


PARA SIEMPRE.



…Mientras me saludaba, con su mano derecha, vi brillar la alianza de compromiso, peinaba con la otra mano su larga cabellera, negra y brillante, como una turmalina, entonces supe que el PARA SIEMPRE ….

La mañana de aquel caluroso enero transcurría bajo la sombra perfumada y dulzona del paraíso, que atemperaba ese mediodía de verano.
Y la película muda de mi memoria se llena de imágenes y recuerdos.
La plancha de carbón, descansa sobre la mesa de madera, cual faro de puerto, oscura y silenciosa.
María está allí asomando, su cara filosa con alguna barba distraída, casi masculina,  creciendo día a día, siempre detrás de los lentes permanentes, colgados de su nariz.
 Sus hilvanes en la mano, esperando a José Fromm.
José, no faltaba a la cita, ningún día de la semana.
Su figura asimétrica, asomaba primero por hombro izquierdo, como atropellando todo, balanceando la mano, que parecía rozar el piso, mientras la pierna derecha, más corta, y con zapato especial, descansaba entera sobre la izquierda.
En ese movimiento nada sutil que tenía su cuerpo, se lo veía aparecer por la esquina, rumbo a la ventana.
Su enorme joroba, sostenida por la nuca, era un bulto similar a la cabeza, que lo hacía, caminar y sonreírse siempre con esa permanente postura obsecuente.
Nosotros, los niños jugando a imitar, solíamos descostillar la risa, por aquel cuasimodo en miniatura que llevaba a María, el pan caliente, recién horneado, y los dos pantalones listos para ser cocidos.
Esa rutina diaria de días de semana, hacían que José, llegase a diario con una leve esperanza, de atreverse a insinuar sus deseos.  Compartir la soledad con ella. Pero las palabras se suicidaban en su boca antes de salir en el caldo espeso y amargo de la saliva que tragaba tristemente, diluida en una porción igual de timidez y complejos.
Tenían los dos, muy claro que la señorita, jamás se fijaría en él, ni en nadie, pues en su mano aun esgrimía, casi orgullosa, la alianza de compromiso, con la leyenda en su interior, que decía…Para Siempre Ernesto.
Un día… María decidió no salir más de la casa, se aisló en su mundo de pantalones plancha de carbón y ventanas abiertas.
Escapándole, empecinadamente, al aseo personal y de la casa, comenzó a vivir entre la tierra bajo los manteles que cubrían los muebles, para que no se rayen, tremendamente sucios, y llenos de telas de araña.
No se sabía que enojo tan grande la llevo a privarse de la tina caliente, tapar los espejos, y no ver nunca más su cuerpo desnudo. Sus hermosas caderas redondas.
 Huyendo a todo placer de caricia, intima. Y sobre todo, resignada en su virginidad, hasta de pensamientos.
Sus rosados y turgentes pezones, pequeños; que morirían sin la experiencia de ninguna boca, sedienta recorriéndolos.
 Sin deseos, sin premuras, sin aseo… PARA SIEMPRE.
Comenzó a negarse a cambiar de ropa a pesar de los dardos venenosos que su familia tiroteaba sobre ella.
Los días que caían en tropilla de visitas, a aconsejar su soledad, y contar alguna cosa que siempre la dejaba con la mirada turbia y la tristeza brotando como plumas de sus poros.
Paso el tiempo y ya creciendo, logre construir con ella una relación cercana, de mañanas de pan caliente, cuando murió el sastre jorobado.
Nuestras charlas giraban entre Ernesto, y los mil amores que calentaban, mi sangre adolescente.  Muchachos, polleras cortas, tacones en sueco, tapados sin manga, los Beatles, a full desde mi tocadiscos, y por supuesto, una foto gigante de otro Ernesto, el Che Guevara sobre mi cama.
Eran esos tiempos en que María y yo, éramos confidentes.
Ella estaba de observadora feliz de cuanta aventura sucedía, siempre detrás de la ventana.  Sonrisa cómplice, sosteniendo a su gata Carmen, abrazada.
 Gesto de Gioconda, ojos melancólicos, con el mismo vestido todo Enero, y PARA SIEMPRE…con el aburrimiento esperanzado.
Me dio mucha tristeza saber que murió una mañana fría, de julio en un hospicio, donde todos los días, la bañaban.
Me dio nostalgia la ventana sombría, llena de musgo verde.
En esa mescolanza de recuerdos viejos, estos días, me lleve a la cama su memoria
Al despertar me sentí liviana y alegre, quería interpretar el mensaje, de un sueño, muy extraño.  Sin poder dejar de escribir tan clara manifestación, comenzaron mis dedos a escribir algo que no entendía demasiado.
Este cuento que lleva, el mismo final que comienzo, pues así suceden los sueños cuando quieres plasmarlos en palabras.
Supe primero el final de la historia, y me dejo una sonrisa y estas palabras: 
 Ella, finalmente, había encontrado a Ernesto en otra vida.
María, se zambullía en una hermosa laguna transparente, su pelo brillaba, el agua lavaba todas sus heridas, y ella resplandeciente con cara de niña enamorada,
Me sonreía al salir desnuda del agua.
Virginal, pero con la otra sonrisa oculta de la obra de Leonardo.

 Mientras me saludaba, con su mano derecha, vi brillar la alianza de compromiso, peinaba con la otra mano su larga cabellera, negra y brillante, como una turmalina…Entonces supe que el PARA SIEMPRE, del anillo de María, NO ERAN SOLO DOS PALABRAS

miércoles, 25 de julio de 2012

Del Mar y otros Placeres.



Las olas acompañan mi respiración, siento mis pies acariciados por guijarros.
Una a una las sensaciones van apareciendo en mi interior y se van yendo con las olas, el mar me transporta en su trampolín de espuma blanca, me sacude, no puedo resistirme al sabor salado de la bruma, me adentro en su interior y las caracolas ruedan bajo mis pies, convertidas en pequeños trozos de obstáculos, que se diluyen en cada paso.
Ya no siento mis pies, solo comienzo a notar una cosquilleante, sensación en la espalda.
Los poros se abren y salen de mi piel, nacientes plumas, más y mas, la sensación de libertad me invade, me acaricia el viento. Puedo volar.
Bajo mío, se dibujan lagos, desiertos, junglas, ríos, océanos, y una gran estela blanca, donde pequeños espejos quebrados parece estar pariendo diminutas lunas.
 Necesito llegar a ti con la caricia, llegar hasta tu lecho e incorporarme en tus sueños.
 Estar allí, cuando tú me necesites, compartir tus plegarias, acariciar tu sonrisa, tu boca bebiendo mi propia sed…tu sed.
Descubrir las montañas de tu geografía, tus manos, tu piel de durazno expandida en mi propia piel.
Y nuevamente a tu lado, bebo la miel de tu boca, camino con tus pies, me fluyo en tu interior y tengo tus mismos deseos.
Te poseo, me posees, te pertenezco, me perteneces, respiro con tu aliento, y sé que somos uno, todo está aquí, no hay más distancias, solo reencuentros permanentes de manos que acarician, de lenguas que lamen viejas heridas, de ojos que reparten las lagrimas, de gritos sofocados, en la garganta del otro….Es la alquimia, es la nueva sensación de luna llena.
Reinventando a tu lado el nuevo diccionario de caricias.

No quiero despertar de mi sueño, pero el mar sigue susurrando sobre la costa, arrastrando las pocas huellas de nuevas caracolas rotas, entregado a la rutina de gaviotas ansiosas, por su último bocado.
Ya no estás aquí, palpo tu lugar en la cama fría.
Me quedan tus  lágrimas…o son mis lágrimas? Húmedas aun de tus besos mi almohada.
Húmedo mi interior, haciendo lugar, manteniendo el calor para recogerte  una vez más, cuando regreses.

     Y despierto... debo escribir en el instante que mi mente permite el recuerdo.
Escribir por centésima vez este  sueño para depositarlo sobre tu memoria, junto a los  jazmines, que arrojo sobre el muelle cada noche de  luna llena.

Allí estas, en este orgasmo cósmico que nos pertenece en silencio. 
Alli desde que decidiste emprender este camino en solitario.
Allí para siempre,  caminando sobre las aguas.




lunes, 23 de julio de 2012

 Desenamorarse...




Es transitar la tristeza pasajera, con la absoluta compasión, de tus propias lagrimas.


 Es buscar un lugar oscuro donde refugiar tu piel en carne viva.


Y quedarse allí, hasta que la nueva escama, permita abrazarte de nuevo al sol.


Es dejar abierta la puerta de la  jaula donde encerrabas todas tus  mariposas.


Es poner un paño helado sobre todos tus ardores, casi adolescentes.


Es jugar a la sexualidad en solitario.


Es espiar la ventana, de los celos.


O simplemente entrar en el silencio, sin que ya te importe nada.

Ana Conti .07,23,2012

viernes, 20 de julio de 2012

Continente


Continente.

No te ausentes, no te mudes.
Continente.
No me dejes como barco sin bahía.
No me absorbas en remolino de huracanes.
No me dejes más desposeída.
No me atrapes en la red de tus conjuros.
No me siembres, girasoles descuidados.
                                 Sin tu luz seguramente morirían.
No te acuestes en el lecho de mi muerte,
Porque allí jamás te llevaría.
No embriagues mis sirenas con tu ausencia.
No rompas caracolas, sin sentido
No me amarres, no me ates.
No te pierdas por favor…en mi poesía.
No me dejes en el puerto.


No ...Amarrada al ancla de este barco
                                 Al que tú, jamás te subirías.


Ana Conti, Noviembre de 2011

miércoles, 11 de julio de 2012

Tormenta de Verano.

TORMENTA DE VERANO.



Allí estaba Dolores mirándose desde arriba.

Ella tenía la capacidad, de separarse de los viejos vestidos.

De la vieja malaventura. En la nada absoluta.

Flotaba sintiendo ese calor y ese vacío.

Ese costado inferior de su cabeza, se hinchaba…se hinchaba.
La realidad desaparecía cuando un bisturí mágico, extraía el coagulo del miedo.
La caricia conjeturaba la paz, un estado de felicidad… de calma.
De no pensamiento.
Una sensación de electroshock que le permitía, deshilar las culpas.
Sentirse liviana, y volar, en los días de tormentas bravas como ahora.

En esas siestas calientes, el aire quemaba cuando intentaba respirar.
Eran esos días de lluvias Litorales…de piedras del tamaño de una naranja, pegando contra la chapas del techo mientras el cielo temblaba y la tierra se hacía eco, en gris absoluto.
Estaba bajo sus pies, el mundo. Y era ligero. Como después de los terremotos.
Después que Santiago del Estero, se sacudiera absoluta, después de que Valparaíso temblara, hasta arrancar gemidos de horror y muerte a la tierra. Pedazos de manos y brazos aun en movimiento, animales en agonía de muerte atrapados por la tierra que se cerraba nuevamente,
Ella, había estado en esos epicentros, bajo los escombros, y mirando desde arriba más tarde.
Lo recordaba perfectamente, cuando el olor a azufre caliente lo envolvía todo.
Entonces, quedaba un segundo así… así en ese estado de lobotomía, en ese estado de nada, hasta poder gritar, el llanto sangrante de su alma.
Abrazándose sola, acunándose.
De esa forma su madre, estaba allí de nuevo, ahora en este presente, lleno de pasado, cuando el miedo se percibía, desposeído, junto a la lluvia.
Nana, Ha, Nana!.., y calor de siesta Santafecina .
Balanceada hacia atrás y adelante, sobre las piernas de su madre, cruzadas en el piso, y en esa cuna, en esa mágica hamaca, sentía que la vida volvía a ser tibia, los miedos desaparecían, cuando la tormenta pasaba, y venia esa calma clara y el silencio absoluto.
Las manos de madre recorrían su frente húmeda, acomodando el desparramo de pelo, pegadito a la piel, y con su índice le envolvía los rulos dorados….tan parecidos a los de su padre….allí estaba la estampa de la piedad, con su madre viva.

Cuando parecían las ramas caídas, los trozos de trapos y tierra y la ropa dejaba de revolcarse en el patio, el reloj, comenzaba a marcar de nuevo el paso del tiempo.
Los árboles arrancados de cuajo, las hojas con ramas, los pedazos de tablas retorcidos contra el tejido del gallinero, y las gallinas, escondidas sus cabezas entre las plumas, parecían ovillos de lana.
Las piletas donde se juntaba el agua de lluvia, desbordada, como el pozo del patio.
Las calas aplastadas, como peinadas a la tierra, la vida en jirones de naranja y lima, detrás del recién nacido arcoíris.
Los azares desparramados sobre el piso, como cubriendo féretros…
Y la vida volvía a la triste normalidad, Marianela a sus tareas diarias.
Limpiando su casa temprano, para sacar la tierra de las fotos.
Corriendo a asistir a los ancianos, que cuidaba, cada mañana sacándoles una sonrisa, a pesar de sus enojos de viejos y mal carácter.
Una Mañana de enero, no llego al Hospital.
En la pared del Aljibe, que se veía imponente con sus maceteros de geranios rojos, dejo señales.
Antes de lanzarse, depositó  su atuendo de domingo, y el relicario, con la foto de su madre.
La encontraron a la salida de una boca del rio Paraná, atrapada por los juncos de la orilla.
No se sabe cómo llego allí.  Como atravesó, ese mesiánico camino.
Quizá sus ángeles, la llevaron a una puerta oculta, para que deje allí, su traje usado.
Quizá voló sola. Posiblemente desterró su miedo.
Se veía esplendida, con su sonrisa, extraña, y su piel blanca como las azucenas del patio.
Abrazándose sola, con un ramo de Jazmines en su mano, que aun perfumaban.



Ven... Siéntate un ratito, hija…la tormenta paso, es corta la vida, como un mate cuando esta delicioso. Dame un abrazo, no pensemos en nada, la vida es increíblemente mágica.



Ana Conti , Enero de 2012

martes, 3 de julio de 2012

Para todas las Patrias de America


PATRIA MIA

-Digo Patria y mis memoria se desliza
En un tobogán de arena y tiempo
Y desfilo como entonces por las calles de mi pueblo.
Escarapela, zapatos negros
Guardapolvos planchados con almidón
de maicena y agua.
Corriendo con magia equilibrista
Hacia la bandera, celeste y blanca.

-Digo patria y mi memoria se desliza
a las noches en el colegio sin salidas
De cultura, de leyendas.
De respeto, de enseñanzas,
Y bendigo el infaltable diccionario!

- Digo patria y mi memoria se desliza
A aquellos barcos de inmigrantes sin recuerdos
Pues la mar y el dolor hicieron al olvido.
Cruzando paralelos, meridianos, sin saber cuál era su destino.
Lanzados a buscar otros lugares,
Pues la guerra y el hambre
Convirtió sus lágrimas en coraje.
Por estos.. mis abuelos ¡Digo patria!!

Digo Patria despuntando adolescencia
De caminos en silencio, de veinte mil desaparecidos
De padres buscando hijos,
De abuelas buscando nietos
De mujeres de pañuelos blancos
Llorando en el altar de la Patria misma.
Por ellos digo Patria!

Digo patria y se me anuda la garganta
Digo patria, con todas las banderas
Digo patria, por la llanura de mis pagos
Camalotes, crecientes, trigo y horizonte.
Por las montañas que acunan a mi descendencia.
De ríos torrentosos, tan cimbreños como sus girasoles.
Por la llanura de mi tierra y las ovejas envolviendo las caricias
De las noches heladas de un Sur extenso y desposeído!

Digo patria y se encienden mil guitarras,
Digo patria y se asoman mis simientes
Y mis muertos tan amados cuyos cuerpos
Resguardados en su altar, alimentan esta tierra mía.

Digo Patria, cualquier día de esta América
Por mis indios, mis hermanos
Por todos los Continentes,
Por la independencia del hombre y sus prisiones
Por este universo de lenguaje, por este crisol de razas
Donde florece tanta magia y la poesía………Ana Conti,  4 de Julio de 2012

domingo, 1 de julio de 2012

Poesia


POESÍA.



Fui... poesía dijo el poeta,
Refugio de solitarios corazones.
Soy eternidad en los amores.

Fui canción, bajo la parra,Trepada de madreselvas y paloma.


Verdad, y estúpido destino


Fui tan solo palabras sin sentido,Tristeza que se acuna,Abrasándose muy sola.Refugiándose en la noche oscura.


Recuerdo prisionero de pasiones.


Escribiendo  estos versos para otros,Y en la esencia de la vida misma, descubro...Descubro…mis propias limitaciones 

Enia y uno de sus mejores temas, para volar !!!

Cuando dos almas están destinadas a encontrarse, sucede antes que los cuerpos se conozcan !!!
Enia, a volar con la musica.